Mi jefe es el alemán con más mala leche que ha visto la tierra, y no es que haya pasado por alto a Hitler, Himmler, Oliver Kahn, Bernd Schuster,… es que ninguno le llega a su altura. Iba para ser un alto cargo de las SS pero llego tarde al mundo, sin duda habría tenido un puesto de relevancia, algo así como “director de torturas”. Como no nació en la Alemania NAZI sino en el Berlín oriental de la República Democrática Alemana, en plena guerra fría, se conformo con ser interrogador de la Stasi, que no es poco, allí pudo desarrollar sus facultades, al que le mirara mal por la calle lo acusaba de traición, lo llevaba al calabozo y lo sometía a todo tipo de vejaciones. Era feliz, tenía un trabajo donde podía ser el mismo y aterrorizar al mundo, pero un día cayó el muro y con él los sueños de Lutz que se encontró sin trabajo en plenos años 90 en un país democrático y desarrollado ¿Qué haré? ¿cómo voy a aterroizar al mundo ahora? Pensaba cuando de repente se le ocurrió la feliz idea de montar una empresa de mudanzas, ahí podría contratar a personas, exigirles que pagaran una fianza para trabajar, pagarles poco, insultarles, dejarlos tiraos, tratarlos como perros, explotarles…solo de pensarlo a el bueno de mi jefe se le caía la baba, así nació su empresa de Transporte, para la cual trabajo.
Al contrario de lo que cabria esperar no tiene una apariencia agria, incluso podría decir que tiene una cara amigable. Canoso y un poco calvo, de ojos claros, con la piel un tanto arrugada que indica que ya cuenta con algo más de 50 duros inviernos berlineses, la primera vez que te saluda incluso es capaz de esbozar una leve sonrisa, primera y última. Al ver su mano izquierda te sorprende que solo cuenta con 3 dedos, gajes de oficio pensé la primera vez, hoy ya me imagino que fue algún trabajador suyo que cuando lo había sacado de quicio, como Gollum a Frodo en el monte del destino, se los arranco de un mordisco. Habla un dialecto, alemán del este, que incluso para los alemanes occidentales es difícil de entender, imaginaros un andaluz muy cerrado, de un pueblo perdió, pues algo así. Por supuesto no hace el más mínimo esfuerzo cuando habla con extranjeros que se defienden con dificultades en alemán.
Esta es la historia de mi querido jefe, y para terminar quería dedicarle una canción de los gloriosos Mojinos Escozíos.
Al contrario de lo que cabria esperar no tiene una apariencia agria, incluso podría decir que tiene una cara amigable. Canoso y un poco calvo, de ojos claros, con la piel un tanto arrugada que indica que ya cuenta con algo más de 50 duros inviernos berlineses, la primera vez que te saluda incluso es capaz de esbozar una leve sonrisa, primera y última. Al ver su mano izquierda te sorprende que solo cuenta con 3 dedos, gajes de oficio pensé la primera vez, hoy ya me imagino que fue algún trabajador suyo que cuando lo había sacado de quicio, como Gollum a Frodo en el monte del destino, se los arranco de un mordisco. Habla un dialecto, alemán del este, que incluso para los alemanes occidentales es difícil de entender, imaginaros un andaluz muy cerrado, de un pueblo perdió, pues algo así. Por supuesto no hace el más mínimo esfuerzo cuando habla con extranjeros que se defienden con dificultades en alemán.
Esta es la historia de mi querido jefe, y para terminar quería dedicarle una canción de los gloriosos Mojinos Escozíos.
*fuente: mi imaginación

hola juanma!
ResponderEliminarno sé si te acordarás de mí. soy jone, de freiburg. el otro día me dio andrea tu dirección de blog, me dijo que estábais en berlín :)
yo estoy intentando que me salga e ir también el año que viene, que acabo ahora la carrera.
me he reído mucho con lo que has escrito hoy :)
un beso, igual nos vemos por allá pronto..
kaixo jone!
ResponderEliminarclaro que me acuerdo, que bien que quieras venir por aqui,¿quieres hacer un praktikum o que?
Berlin esta muy bien, no se parece en nada a Freiburg pero tambien mola.
ya sabes, cualquier cosa que necesites sobre berlin aqui estamos.
un beso