Cuando la máxima temperatura del día es -7º C salir a la calle sin guantes es ganas de acabar sin dedos. Apenas he recorrido 300 metros del súper a mi casa y viceversa, y cuando estaba llegando de regreso tenía los dedos morados, por poco acabo con menos dedos que Juanito Oiarzabal en los pies.
Lo peor es que mañana, tras dos semanas de vacaciones, toca volver al curro con este frio, menos mal que habrá poco que hacer, pero ya solo pensar en el caminito en bici de casa al trabajo me da algo.