jueves, 21 de mayo de 2009

Perderse

Anoche quede con uno de mis tándemes y fue una de esas ocasiones en las que parece que vas a quedar “en plan tranqui” y acabas liándote. Fuimos al Club der Visionäre, uno de mis bares favoritos en Berlín, está situado en uno de los canales, rodeado de vegetación y tiene unas plataformas de madera sobre el rio donde te puedes sentar y sentir como se balancea, seguro que a menudo más de uno acaba en el agua.

A la vuelta a casa, iba en bici y bastante perjudicado, cuando se me ocurrió la feliz idea de coger un atajo, eso pensaba yo, acabe por unas calles desconocidas, tras 15 minutos consigo salir a una calle principal, para descubrir que iba en la dirección contraria, viendo que el sentido de la orientación me había abandonado, me hice con una salchicha y me metí en el metro. Si ya lo dice el refranero: no dejes camino por tomar vereda.

Por si fuera poco lo de anoche, esta tarde cuando volvía a casa después de acompañar a Carmen a trabajar, cogí el tren en la dirección contraria, pero como no tenía ninguna prisa, en vez de bajarme en la siguiente estación para coger la dirección correcta, decidí disfrutar del paisaje que esta línea de tren regala; Gedächtniskirsche, Tiergarten, Bellevue, Reichstag, Museuminsel,…los habré visto mil veces, pero hoy no tenía prisa, no tenía que hacer de guía, simplemente dejar la mente en blanco y disfrutar. Hay veces que vale la pena perderse.

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