
Ayer pudimos disfrutar de una gran final y de una mejor censura. No sé a quién querían engañar con esas imágenes donde solo se veían aficionados con la mano en el pecho y apenas se oía algún silbido. El mismísimo “tito Paco” sentiría envidia ante semejante censura, seguro que algo se revolvía bajo el suelo del valle de los caídos.
Por si no fuera suficiente nos intentan convencer de que fue por un fallo humano. Esto no ha pasado en la China de Mao, ni en la Cuba de Fidel, esta es nuestra “democracia”. Lo de ayer, al fin y al cabo, era solo un partido de futbol, pero da miedo pensar que otras cosas nos quieren ocultar.
No estoy de acuerdo con los aficionados que pitaron, porque si exiges respeto para tus símbolos debes darlo para los símbolos de los demás. Los himnos, te gusten o no, hay que respetarlos, pero poco respeto puede exigir un país que censura información.

Bievenido al país de la piruleta...
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