Esta semana hizo un año que me mudé a mi casa, que menos que dedicarle una entrada en el blog. En un año han sucedido muchas cosas aquí, por el Loft del Love (que es como se le suele llamar a mi casa) ha pasado mucha gente; ya sea para pernoctar como simplemente para echar un rato, gente de los lugares mas recónditos del mundo han puestos sus pies sobre su suelo: Eslovenia, Eritrea, Alaska, Bosnia, Etiopia, Turquía, Bolivia, China.... en el Loft del Love no hay fronteras y todos son bienvenidos. Fiestas, barbacoas, cenas, brunchs y demás reuniones sociales que se extienden hasta alta horas de la madrugada, han hecho de este lugar un punto de encuentro muy concurrido.
Nunca espere tener una casa tan guapa, menos aun a esta edad y con mi pequeño salario, pero en Berlín todo es posible. No se cuanto tiempo más me queda por pasar entre estas paredes, pero me cuesta hacerme a la idea de que algún día tendré que marcharme, esta no solo es mi casa, es mi hogar.

el zapato entre los dos sillones de cebra queda de lo más cool...
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