El viernes no fui a currar, llevaba un poco chungo unos días y ya el jueves por la tarde el resfriado me venció. Dado que la mitad de mi jornada laboral transcurre en el bosque y que cuando la temperatura en la ciudad está a 2 ºC, y que entre varias hectáreas de árboles desciende por debajo de los 0 ºC, parecen clara la causa de semejante constipado.
Con esto me he pasado un par de días hibernando en casa, y hoy por fin me he atrevido a salir a la calle. El motivo para sacarme de la cama enfermo con un tiempo de pena; un brunch. Fuimos a una cafetería en Prenzlauer Berg llamada Mauerblümchen decorada con motivos de la DDR (mola el sitio), donde trabaja una amiga y nos juntamos 7 habrientos estomagos bajo el lema come todo lo que puedas por 6€. Después de muchas horas allí tire para casa que mañana tengo que volver al tajo. Mañana toca hablarles a los niños sobre un fascínate animal; el erizo.

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