Ayer se organizo una manifestación en las cercanías de mi casa en contra del abandono que sufre el histórico aeropuerto de Tempelhof desde su cierre el 31 de octubre del pasado año. Entre los asistentes había grupos de extrema izquierda que tenían la intención de ocupar el aeropuerto, por lo que trataron de saltar las vallas en varias ocasiones.
No conocía la convocatoria de esta protesta, pero por la mañana me percaté de que algo pasaba. Cuando salí al mercado me encontré un gran despliegue policial, no en vano habían llegado refuerzos desde Baviera. Las protestas se alargaron hasta la madrugada con lanzamientos de botellas, adoquines...incluso un policía desenfundo su arma y amenazo a un grupo de manifestantes que lo habían rodeado. El resultado; numerosos heridos en uno y otro bando, y un total de más de 100 detenidos.
No estoy a favor de estos grupos violentos que revientan las manifestaciones, pero algo que me asombra de los alemanes es el movimiento ciudadano, apenas lleva medio año cerrado un aeropuerto y ya reclaman que se ponga al servicio del pueblo. En Huelva se cierra un hospital, se le pone un candado y un guardia, y durante 15 años a nadie se le ocurre reclamar que se haga algo. Y es que en nuestro país como no se muevan los mafiosos del ladrillo, no se mueve nadie.
No conocía la convocatoria de esta protesta, pero por la mañana me percaté de que algo pasaba. Cuando salí al mercado me encontré un gran despliegue policial, no en vano habían llegado refuerzos desde Baviera. Las protestas se alargaron hasta la madrugada con lanzamientos de botellas, adoquines...incluso un policía desenfundo su arma y amenazo a un grupo de manifestantes que lo habían rodeado. El resultado; numerosos heridos en uno y otro bando, y un total de más de 100 detenidos.
No estoy a favor de estos grupos violentos que revientan las manifestaciones, pero algo que me asombra de los alemanes es el movimiento ciudadano, apenas lleva medio año cerrado un aeropuerto y ya reclaman que se ponga al servicio del pueblo. En Huelva se cierra un hospital, se le pone un candado y un guardia, y durante 15 años a nadie se le ocurre reclamar que se haga algo. Y es que en nuestro país como no se muevan los mafiosos del ladrillo, no se mueve nadie.

No hay comentarios:
Publicar un comentario