martes, 4 de agosto de 2009

Hamburgo


El pasado fin de semana estuve en Hamburg, la 2ª ciudad de Alemania por población y famosa por su puerto que es el 3º de Europa y por el que nos dimos un paseo en barco que fue uno de los mejores momentos del viaje. Impresiona el tamaño del puerto, así como los edificios anexos a él, de diferentes estilos arquitectónicos. También pudimos disfrutar de los canales que desde el puerto se abren paso hacia la ciudad y son cruzados por innumerables puentes.

Al ser una ciudad con una tradición portuaria que viene de muchos años atrás, se desarrollo otro tipo de negocio paralelo a la actividad marinera, estoy hablando de la prostitución. Hoy en día es simplemente otro reclamo turístico más, aunque podemos imaginarnos en que sus raíces están en las necesidades que sentían los hombres de la mar cuando llegaban a puerto tras varios meses en alta mar. Ahora darse un paseo por Sankt Pauli es sumergirse en el mundo del sexo, en este barrio rojo hay más prostíbulos que kebabs en Neukölln, y no solo es eso; sex-shops, prostitución de calle, salas de striptease,… todo lo que os podáis imaginar y más.

El culmen es una calle llamada Herbertstrasse, donde las mujeres y menores tienen prohibido el paso, desde las calles tangentes a ella nos es posible ver nada porque está cortada en sus dos extremos con paneles publicitarios. Ahí me adentre con Jan, no sabíamos que nos encontraríamos tras la entrada, aunque nos podíamos imaginar por donde iban los tiros. Todas las plantas bajas de los edificios eran escaparates donde había mujeres sentadas en sillones, con algo menos que poca ropa, y cuando estaban interesadas te habrían la ventana y te ofrecían sus servicios. Caminamos la calle de arriba abajo, perdimos la cuenta de las mujeres que allí había, preguntamos a una de las trabajadoras por sus servicios y con las mismas salimos, eso si, bastante impresionados por lo que vimos allí. Me da a mí que esta calle no la veremos con el Street View de Google Maps, pero estaremos al tanto por si acaso.

Estando en sankt Pauli se me ocurrió definirlo como Las Vegas del sexo, por eso de las luces y adornos horteras de los clubs de alterne y Marina con un excepcional juego de palabras apunto la diferencia: “en las vegas hay tragaperras y aquí perras que se las tragan”. No lo hubiera definido mejor.


Por lo demás la ciudad está bastante bien, el barrio portugués lleno de restaurantes españoles y portugueses, donde comimos pescado bueno y a buen precio. El impresionante lago en el centro de la ciudad, el edificio del ayuntamiento una autentica maravilla, Altona,… una ciudad muy recomendable para perderse por ella un par de días.

2 comentarios:

  1. pues por esa callecita entré yo ignorando todo tipo de prohibición...por lo q no fui muy bien recibida, me llevé tal susto q ni mujeres ni luces vi!

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  2. jaja, en serio? a quien se le ocurre...aunque la verda es que el "Frauen verboten" apenas se ditinguia entr tanta publicidad

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