No se me ocurre la manera de escribir sobre la fiesta de ayer, pero lo voy a intentar. El día empezó bien, quedamos en empezar el domingo como viene siendo habitual con un brunch. Nos juntamos en mi casa 17 personas hambrientas. Tras unas cuatro horas de banquete, nos fuimos hacia Jannowitzbrücke.
Allí había un rave, una de esas fiestas ilegales al aire libre, que empiezan al medio día y se adentran en la noche. El lugar era de lo más undergraound, una especie de descampado a la rivera del rio, junto a una antigua fábrica, que también fue reconvertida en casa ocupa y hoy son solo ruinas, que a duras penas resisten el paso del tiempo. Desde que llegamos vi a gente en lo alto del tejado de esa antigua fábrica, desde el primer momento lo tenía clarísimo, yo subo allí, solo dos me siguieron, Iñigo y Sonia, pero claro es que uno es de Bilbao y la otra casi.
Para llegar allí había que saltar una reja, entrar por una ventana rota, un sitio muy oscuro, que la verdad daba mucho asco, sucio y mal oliente. Tenía pinta de haber sufrido algún que otro incendio. No sabíamos como subir, nos encontramos con unos americanos y les preguntamos, pero ellos llevaban rato intentándolo también y desistieron, nosotros estuvimos a punto, pero nos armamos de valor y ayudados con las luces de los móviles encontramos la escalera. Subiendo tampoco fue fácil, de pronto llegamos a un tramo de escalera que tenía una puerta tumbada sobre los escalones, agarrados a la barandilla trepamos por la puerta, nos fuimos ayudando en las diferentes dificultades que encontramos y finalmente obtuvimos recompensa, llegamos al tejado.
La vista era impresionante, había merecido la pena. La puesta de sol ayudaba a que todos quisiéramos que el tiempo pasara despacio en aquel tejado. Mirabas hacia abajo y veías a esa masa de gente bailando, en frente el rio y tras él las vías del tren, edificios de oficinas de fondo,... es indescriptible. Berlín es mucho Berlín.
Allí había un rave, una de esas fiestas ilegales al aire libre, que empiezan al medio día y se adentran en la noche. El lugar era de lo más undergraound, una especie de descampado a la rivera del rio, junto a una antigua fábrica, que también fue reconvertida en casa ocupa y hoy son solo ruinas, que a duras penas resisten el paso del tiempo. Desde que llegamos vi a gente en lo alto del tejado de esa antigua fábrica, desde el primer momento lo tenía clarísimo, yo subo allí, solo dos me siguieron, Iñigo y Sonia, pero claro es que uno es de Bilbao y la otra casi.
Para llegar allí había que saltar una reja, entrar por una ventana rota, un sitio muy oscuro, que la verdad daba mucho asco, sucio y mal oliente. Tenía pinta de haber sufrido algún que otro incendio. No sabíamos como subir, nos encontramos con unos americanos y les preguntamos, pero ellos llevaban rato intentándolo también y desistieron, nosotros estuvimos a punto, pero nos armamos de valor y ayudados con las luces de los móviles encontramos la escalera. Subiendo tampoco fue fácil, de pronto llegamos a un tramo de escalera que tenía una puerta tumbada sobre los escalones, agarrados a la barandilla trepamos por la puerta, nos fuimos ayudando en las diferentes dificultades que encontramos y finalmente obtuvimos recompensa, llegamos al tejado.
La vista era impresionante, había merecido la pena. La puesta de sol ayudaba a que todos quisiéramos que el tiempo pasara despacio en aquel tejado. Mirabas hacia abajo y veías a esa masa de gente bailando, en frente el rio y tras él las vías del tren, edificios de oficinas de fondo,... es indescriptible. Berlín es mucho Berlín.

La mirada final es realmente arrebatadora!
ResponderEliminarjajaja...
Qué bien te lo montas, joio...
como me quiere la camara...
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